De las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social de empresas y trabajadores, existe un porcentaje que se destina al denominado fondo de formación continua bonificada. Con ese dinero se financian cursos de formación de los que los empleados en activo, y las empresas, pueden aprovechar para mejorar sus habilidades y competencias profesionales, o adquirir nuevas aptitudes para reforzar su desempeño. Sin embargo, ni todos los empleados, ni por supuesto todas las empresas, conocen este mecanismo.

De hecho, según un informe recopilado por Garben, el 82 por ciento de las compañías desaprovecha esta opción formativa, un índice que se eleva tres puntos en el caso de las pequeñas empresas. “Hay mucho desconocimiento de la formación bonificada entre las pymes. El nuevo modelo existe desde 2004 y, sin embargo, muchos (empresarios) no saben ni que existe. El desconocimiento es el principal factor de que se dejen de utilizar tantos recursos”.